La Dra. María Silvina Ramos es una reconocida cardióloga del Hospital Juan Cirilo Sanguinetti, de Pilar. Además es miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología y Arbitro del Congreso Argentino de Cardiología. Reconocida por pacientes y colegas por su empeño y su trabajo sobre cada paciente a quienes les dedicaba una atención especial. Todo esto desde el 2011. Pero todo cambió.

El pasado 19 de abril, hace un mes, el Director de Cardiología del hospital, Dr. Eduardo Berta, le informó que su servicio sería reestructurado y que la mitad de sus horas serían cedidas a un nuevo cardiólogo. Sin previo aviso, la Dra. Ramos se quedó sin la mitad de sus horas y sin la mitad de sus ingresos por su trabajo en el Hospital. “Jamás me habían dicho nada. Jamás supuse que esto podía suceder. Y me sorprendió porque jamás falté al hospital”, cuenta dolida la cardióloga quien agrega que “no hubo ningún tipo de justificativo. Evidentemente consideran que no soy apta para el nuevo proyecto hospitalario”.

Lo curioso es que hace aproximadamente un año, el Dr. Ordoñez, Director del Hospital, le ofreció la jefatura de cardiología a raíz de un proyecto que ella misma ideó en el que priorizaba la prevención. Sin embargo, fue ella misma quien se negó a asumir la jefatura. “Dije que de ninguna manera pasaría por encima del Dr. Berta y que él ya estaba en ese cargo. Incluso le pasé a él ese proyecto para que sea él quien lo conduzca y jamás tuve respuesta. Lo mismo pasó con la Secretaria de Salud del municipio. Le presenté el proyecto y jamás obtuve respuesta”. Además de priorizar la prevención, el proyecto buscaba la autogestión del servicio de cardiología “como pasa en la mayoría de los servicios donde por ejemplo los jefes son concursados”, cuenta la Dra. Ramos.

Después del 19 de abril, la cardióloga pensó en dejar el municipio de Pilar para abocarse a su consultorio privado. Sin embargo se abstuvo. “Mis colegas se solidarizaron conmigo y mis pacientes protestaron. Obviamente no tuvieron respuesta más que haber logrado que yo me quedara aunque sea con las doce horas que me dejaron”. Consultada sobre qué la atrae de seguir trabajando bajo esas condiciones, la Dra. Ramos dice que quiere “desarrollar en el hospital un servicio de cardiología que se pueda autoabastecer para que no se gaste tanta plata y que tenga los mínimos servicios básicos como ergometría, holter, presurometría, doppler y que haya un cardiólogo las 24 horas”. Y deja un mensaje acerca de si es factible que esto suceda: “Absolutamente. Es cuestión de voluntad, honestidad y de trabajar en equipo. Falta escucharse más. Tenemos buenos clínicos y todos los servicios son excelentes. Falta potenciar a los médicos y sus habilidades. No se necesita plata, se necesita trazar un proyecto y saber hacia dónde vamos. Simplemente eso”.

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