En poco tiempo la Pandemia por Coronavirus Covid 19 habrá terminado y pasará a ser recordada como otro de los momentos tristes y difíciles por los que tuvo que atravesar la humanidad. Miles de personas habrán perdido su vida.

En nuestro país la mayoría de la población se mostró solidaria y acató la cuarentena. Los menos, los imbéciles de siempre, no respetaron nada. Un ejemplo más de que la estupidez humana no tiene límites.

Desde los balcones cesarán los aplausos de agradecimiento para el equipo de salud y las fuerzas de seguridad que tanto trabajaron arriesgando su propia vida en pos del prójimo.

Los gobernantes y científicos sacarán conclusiones de todo lo vivido y aprendido.

El mundo tratará de recomponer el impacto de una economía devastada que como siempre afectó más a los de menos recursos.

Comenzará una nueva etapa en todos los aspectos.

¿Seremos capaces de mantener la solidaridad? ¿De que se recuerden a los que hoy se conocen como héroes?

¿Seremos capaces entre todos de rediseñar sin mezquindades el Sistema de Salud de nuestro país donde no tengamos que penar por una cama de internación, ni rogar por un respirador y los demás medios de protección para pacientes y trabajadores de la salud? Donde todas las personas tengan acceso a la salud y los profesionales tengan una retribución salarial acorde con la responsabilidad de su trabajo, además de condiciones de trabajo dignas.

Esperemos que no tengamos que volver a reclamar casi implorando que se reabran paritarias para que los gobernantes nos respondan con mejoras salariales ridículas.

También estamos esperanzados que a la población no la invada el olvido y volvamos a ser víctimas de hechos de violencia en nuestros puestos de trabajo.

Somos optimistas que esto que nos tocó vivir sirva de enseñanza y aprendizaje. Los médicos y todo el equipo de salud fuimos y seremos siempre la primera línea de batalla, los que defendemos la vida del paciente en la trinchera.

Los médicos exigimos Reconocimiento y Respeto.

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