Comunicado de la Seccional AMRA Córdoba a causa del despido de un trabajador médico que se desempeñaba en la Clínica Privada Caraffa de la Ciudad de Córdoba. El Dr. Avila Vázquez había atendido a un niño de dos años que padecía leucemia a causa de fumigaciones con agrotóxicos y ante la falta de medicamentos en el nosocomio, el profesional decidió asumir el costo económico y los adquirió en una farmacia a pocos metros del establecimiento. Por este motivo el titular de esa clínica recriminó y le aseguró que “no somos una Clínica de caridad”.

“Desde el Sindicato de Médicos Seccional Córdoba hacemos público nuestro total apoyo al Colega Medardo Avila Vázquez, quien fuera desvinculado de la Clínica Caraffa en el mes de Junio. En el día de ayer, nuestro Secretario General, Hugo Zárate se contactó con el trabajador para poner a su disposición el análisis legal de la medida tomada por la patronal en plena pandemia y cuando se encuentra en vigencia normativa que prohíbe expresamente los despidos sin justa causa en este contexto de emergencia sanitaria.

El Dr. Avila Vázquez publica en su cuenta personal de Facebook, “Le aviso al Director médico que no teníamos la deltisona, pero que los pediatras la podríamos comprar en la farmacia del lado y arreglamos el lunes, todo OK. El sábado concurro nuevamente y compro en la farmacia unos autitos de juguete, una segunda Deltisona B porque por las altas dosis que necesitaba el niño solo alcanzaban para día y medio y en el almacén comestibles y bebidas para el padre”. Tras esto, el día lunes recibió el llamado de uno de los directores de la clínica que, en palabras del Ávila Vazquez, estaba “muy enojado por haber comprado la Deltisona supuestamente sin autorización” y que le planteó que el lugar “no se maneja como un almacén” ni que eran “una clínica de CARIDAD (sic)”. Por este motivo, y luego de una pelea telefónica, el médico fue despedido.

El colega, reconocido en el país por su trabajo con pacientes que están expuestos a fumigaciones, era Jefe de Pediatría y Neonatología de la Clínica Caraffa donde trabajó durante 18 años de manera irregular, en negro, sin aportes, sin Obra Social, sin registro y hoy sin piedad le piden la renuncia por disposición de la administración de la institución por atender a un niño con leucemia, demostrando una vez que los médicos no somos más que peones en un sistema perverso que ve a la salud como mercancía y no como derecho.

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