La pandemia del Coronavirus puso al descubierto la fragilidad y fragmentación de nuestro Sistema de Salud y demostró una vez más que la columna vertebral de ese sistema es el Sector Público.

La falta de inversión durante décadas puso en evidencia las carencias y falencias del sistema. Un Capital Humano del equipo de salud mal remunerado, condiciones laborales inadecuadas, establecimientos asistenciales con deficiencias estructurales. A esto hubo que sumarle la falta de insumos y de equipamiento de protección personal en varios distritos con el consabido riesgo para los trabajadores quienes a diario arriesgaron su vida en el frente de batalla contra el virus.

Además, hay que tolerar que algunos funcionarios se hagan los distraídos y supongan que la situación la van a mitigar o solucionar importando médicos de otros países para reemplazar al médico argentino de reconocida capacidad.

El problema no se soluciona importando MANO DE OBRA BARATA sino retribuyéndole a los propios como corresponde y no adeudándole meses de su trabajo como sucede en Necochea, asignándole además un lugar de trabajo y condiciones laborales adecuadas. También se debería respetar al colega extranjero quien no tiene demasiadas posibilidades más que aceptar por necesidad lo que se les ofrece para desarrollar sus tareas en condiciones casi siempre desfavorables en todo sentido.

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