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El primero: entre médicos
En los últimos tiempos es común escuchar hablar
de los salarios y las variantes de los mismos entre los distintos
gremios.
No pocas veces escuchamos atónitos cómo los trabajadores sindicalizados
en los llamados gremios grandes (por su número e influencia) consiguen
mejoras en sus haberes y condiciones de trabajo (obra social,
turismo, licencias por enfermedad, etc.).
Pero pocas veces caemos en la cuenta que la mayoría de las organizaciones
sindicales tienen historias de entre 30 y 60 años.
De una forma u otra han trascendido a los distintos
avatares de la historia y las políticas del país.
Siempre han logrado adaptarse para sortear obstáculos internos
y externos, aspectos ambos no fáciles de conseguir.
Aparecen entonces algunas lecturas y reflexiones pero que claramente
se intentan hacer hoy desde el sentir médico, luego de mucho tiempo
sin saber de qué puntualmente se han valido los sindicatos para
promover las condiciones de trabajo de sus integrantes.
Es claro que el elemento evidente es la existencia
de organizaciones que representan a los trabajadores por actividad.
Es claro que para su existencia hay un marco legal que les da
entidad (Ley de Asociaciones Sindicales); también se evidencia
que existen actores para integrar un ámbito de negociaciones.
Entre estos actores es clara la acción del Ministerio de Trabajo,
la de las patronales (Estado, empresas privadas y obras sociales
para nuestra actividad) y la de las organizaciones gremiales.
En nuestro país, el acuerdo o pacto social ha sido un marco muchas
veces perseguido y pocas veces logrado. No quita esto que siempre
se intentó a partir de los actores mencionados.
En general el médico fue representado a medias en sus organizaciones
tradicionales, justamente porque a pesar de enunciar todas el
respaldo y desarrollo gremial, casi nunca existieron aquellas
que cumplimentaran las exigencias de la citada Ley de Asociaciones
Sindicales (y obtener personería gremial).
¿Por qué importa la personería gremial?
Porque con ella en primer lugar el Estado por intermedio de su
Ministerio de Trabajo a que pueda ser interlocutora para discutir
en paritarias o en mesas de convenios, las condiciones de trabajo
como el salario, la regularización de los puestos de trabajo,
el ingreso, la permanencia y el desarrollo dentro de la actividad
por ley frente a cualquier patrón. Por otro lado la realidad de
la actividad médica es casi diametralmente opuesta a la de un
graduado de hace solamente 30 años atrás.
Definitivamente el proceso de desregulación de los años 90 dejó
a los trabajadores sin ninguna protección frente a los abusos
del mercado.
El gobierno entregó la regulación entre los trabajadores y los
patrones.
El propio gobierno desconoció al trabajo genuino y permitió todo
tipo de contratación irregular para disminuir costos con el pretexto
de que se multiplicarían los puestos de trabajo. Por otro lado
la actividad médica se insertó en una realidad diametralmente
opuesta a como era el ejercicio hace solo 20 años atrás.
Todos criticamos este accionar de los 90 pero
no fue casualidad que uno de los sectores más perjudicados, más
explotados, fuese el de los profesionales de la salud y no pasaríamos
del lamento.
Motivo fundamental fue el no tener organizaciones gremiales con
estructuras acordes a esta situación de zozobra que todos los
trabajadores debieron soportar.
Creemos que de la autocrítica el punto clave
es la falta de participación (hecho del cual se aprovechan los
poderes de turno) para conformar entidades que asuman el compromiso
nacional dentro del marco de la ley para discutir la problemática
del médico como trabajador de la salud.
Empezó entonces otra historia que tuvo eclosión como consecuencia
del altísimo incremento de la demanda en el sector público, por
una comunidad desprotegida con los cimbronazos del 2001. Este
subsector es el lugar común (hospitales, centros de salud, unidades
sanitarias) para la presencia masiva de profesionales de la salud.
Con el marco descripto se inician intentos de organización para
afrontar los desafíos y tomar forma para representar ante el patrón
Estado a los colegas.
Nuestro Sindicato tuvo un desarrollo importante en Avellaneda
(provincia de Buenos Aires), en Rosario, en Neuquén y Formosa.
Las situaciones de conflicto diarias, la mayoría
de las veces taparon la posibilidad de avanzar en el necesario
marco legal (tramitar la consolidación de la representación ante
los ministerios de trabajo). Debido a esto, muchos colegas no
aceptaron resignar tiempos y se integraron a la posibilidad de
representación directa en primera instancia y últimamente en algunas
regiones se sumaron a organizaciones gremiales no médicas.
Todo esto era previsible teniendo como antecedente la escasa práctica
en trabajar, adaptar, desarrollar y capacitar nuevos dirigentes
en un proyecto sindical.
Estamos convencidos que más de 180.000 médicos en la Argentina
somos una fuerza importante ante cualquier debate por condiciones
de trabajo, capacitación, mala praxis, etc.
No nos faltan razones para creer que con la
mayoría interesada de este padrón en ser solidarios, se pueden
revertir las injustas condiciones de trabajo actuales.
Si deponemos actitudes sectarias o personales podremos mejorar
en primera medida nuestra calidad de vida laboral, que incide
en nuestra salud y la de nuestras familias.
Empezamos a trabajar con elección de delegados
en el ámbito privado y estamos hoy discutiendo convenios colectivos
para quienes trabajan en empresas de emergencias en Santa Fe y
Buenos Aires. Tomando este criterio nos proponemos llevar adelante
la formalización de convenios colectivos para los médicos de guardia
de clínicas y sanatorios.
Redondeando:
Proponemos desde AMRA un primer convenio entre los médicos mismos
que puntualiza:
• La necesidad inmediata de tener una organización fuerte, propia,
unida en el disenso, solidaria con todos.
• Que tenga sustento en la participación con afiliación, con conocimiento
del estatuto, con interés en saber quiénes somos y cómo con las
experiencias de todas las instituciones hermanas y gremiales de
trabajadores en los próximos 5 años los médicos argentinos tenemos
la herramienta (el Sindicato Médico) respetada por todos, para
beneficio de todos.
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